
Cuando cruzo el mar y caigo en las horas de otros barrios,
te llamo, para decirte que: “te quiero”
Cuando, me agarra la lluvia sin tu cuerpo,
me invade esta nostalgia tan tanguera…
Se va el niño que hay en mí,
tu recuerdo se agiganta
y el puñal de la distancia
me atraviesa el corazón.
Se va el niño que hay en mí,
no hay lugar para el olvido
y el puñal de la distancia
me atraviesa el corazón…
Cuando, me apodero de la noche de otros bares,
y me miro, me miro en los ojos de otras minas,
cuando, aquí es la noche y allá es la tarde,
me invade esta nostalgia tan tanguera
Se va el niño que hay en mí,
tu recuerdo se agiganta
y el puñal de la distancia
me atraviesa el corazón.
Cuando me invade esta nostalgia tan tanguera,
el puñal de la distancia me atraviesa el corazón.
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